martes, 26 de enero de 2016

Un día de éxito

Isla Decepción, Antártida, 26 de Enero de 2016

Como viene siendo normal en esta campaña, los días nos están dando para mucho, y hacemos de todo un poco. Por la mañana hemos subido... ¿adivináis a donde?, Si, sorprendentemente, de nuevo al collado del Crater Lake a continuar con el manteniemiento de nuestras estaciones. Hemos estado allí instalando los sensores de temperatura necesarios para medir espesor de nieve y temperatura del suelo de todas las estaciones. Con esto completamos las tareas fundamentales de mantenimiento. Aprovechando la subida, recogimos algunos sensores que aún quedaban de unos experimentos complementarios y de nuevo comprobamos el funcionamiento de nuestra estación automática, que está dando un poco de guerra.

Como finalizamos pronto esta tarea, regresamos a la base y llegamos a tiempo de conectar el dispositivo que manda datos meteorológicos a un pequeño satélite desarrollado por la Universidad de Vigo, y del que ya os hablamos los días atrás. Pero ya os contaremos más detalles de este experimento. En todo caso, a mediodía encendimos el dispositivos con la esperana de que por la noche nos confirmaran desde Vigo que habían recibido nuestros datos.

Instalación temporal del dispositivo de envío de datos meteorológicos por satélite, instalado en la enfermería de la base.

Por la tarde estuvimos volcando los datos de los sensores que habíamos recuperado esa mañana, y programándolos de nuevo para que funcionen todo este año. Mientras Manuel ha estado preparando el material necesario para hacer nuevas pruebas de comunicaciones de radio con la base desde nuestro lugar de trabajo.

Y la buena noticia llegó al final de la tarde, cuando nos confirmaron desde Vigo que habían recibido los datos enviados desde el dispositivo que habíamos conectado a mediodía. ¡Todo un hito! Así que no pudimos por menos que celebrarlo y nos hicimos unas fotos con el comandante de la base que nos prestó las instalaciones de la enfermería para conectarlo todo. Así que en medio de la nevada que estaba cayendo y cubriendo toda la isla de blanco, salimos a hacernos una foto de conmemoración.

Los profesores Manuel Prieto (derecha) y Miguel Ángel de Pablo (izquierda) con el Cmte. Alberto Salas, jefe de la base Gabriel de Castilla, posando con el dispositivo de envío de datos por satélite a España.

Este logro nos anima a mover la estación al cerro JB próximo a la base, para dejarlo durante algo más de una semana y ver si así conseguimos continuar con el envío de datos de pruebas.Con la satisfacción de haber concluído el trabajo fundamental y haber logrado el hito del envío de datos a territorio nacional, nos vamos a dormir, que nos merecemos unas horas de descanso.. ¡Mañana más!. Buenas noches.

M.A.de Pablo

lunes, 25 de enero de 2016

Después de la tormenta...

Antártida, Isla Decepción, 25 de enero de 2016

Ha "amanecido" el lunes todo blanco, después de la tormenta de ayer. Eso no nos ha impedido subir de nuevo al collado Crater Lake a seguir con nuestra labor de reinstalación de sensores. Eso sí, hemos subido bien abrigados y hoy he me han enseñado para qué sirven las polainas del pantalón de nieve. ¡Lo que aprende uno!. De camino al collado, nos han pedido que nos acercáramos al Cráter Zapatilla porque no funcionaba la bomba del agua. La base toma el agua de este cráter. Se encuentra a poco más de un kilómetro de la base y el agua se lleva por una tubería. La dotación está sustituyendo la manguera antigua por una tubería calefactada para evitar congelaciones. Cuando llegamos al Cráter Zapatilla nos encontramos con la caja de la bomba tumbada, y la bomba congelada. La ventisca del día anterior había tirado abajo la bomba y había desplazado la tubería a lo largo de todo su recorrido. De hecho, había tirado parte de la tubería al medio del cráter. Se avisó por radio y poco más pudimos hacer.

 Cráter Zapatilla con tubería en el medio del lago

Desde allí, subimos al collado de Cráter Lake e instalamos todos los sensores en los sondeos. Aprovechamos también para hacer pruebas de alcance con un wailkie talkie comercial con el fin de evaluar si es viable el proyecto de comunicaciones durante la invernada a través de la base. Nada, no nos escucharon porque en la base no usaron la estación fija, sino otro walkie. Mañana probaremos con la estación de radio que tienen fija y su antena exterior. Una mañana productiva, sin duda. El camino de vuelta lo hicimos por otro sitio más ameno, aprovechando la nieve. Metíamos los pies y nos llegaba la nieve hasta las rodillas. Luego regresamos a la base por un río que aquí lo llaman rio Mekong. Qué cachondos. Eso me recuerda que ayer de camino a la pingüinera pasamos por otra zona que llamaban "La Albufera". Os podéis imaginar...

Por la tarde yo estaba roto. Me dolían las rodillas, las piernas y hasta las cejas del esfuerzo del día anterior y de la subidita de esta mañana desde el cráter Zapatilla al collado de Cráter Lake. "No siento las piernas".

 Subidita del Cráter Zapatilla al collado de Cráter Lake (sin teleférico ni na)

Así que por la tarde me quede en la base reposando un poco y trabajando en el laboratorio. Mientras, Miguel Ángel fue a Cerro Caliente. Se trata de una ZAEP o Zona Antártica Especialmente Protegida, a la que sólo se puede acceder con permiso. Allí hay zonas donde el suelo puede alcanzar hasta los 100 grados centígrados debido al volcán, y claro, como os podéis imaginar, esas zonas están peladas de nieve.

 Vista desde Cerro Caliente (nieve sí, nieve no)

Vídeo: Vistas desde el Cerro Caliente

Miguel Ángel fue allí a buscar dos sondeos que se perforaron en el año 2012 cerca de la cumbre, fuera de la zona de anomalía térmica, y a posicionarlos por GPS. De los dos, encontró uno. El otro no apareció por toda la nieve y el hielo acumulado en la zona durante estos años.

Ya por la noche, despedimos a cuatro de los investigadores que nos han acompañado durante la semana. Los recogió el Hespérides. A nosotros todavía nos queda un rato por aquí.

M.Prieto



domingo, 24 de enero de 2016

Día antártico auténtico

Antártida, Isla Decepción, 24 de enero de 2016

Hoy ha sido el primer día antártico auténtico desde que llevamos allí. El comandante ya nos avisó ayer que iba a haber mal tiempo, pero una cosa es que te lo digan y otra es vivirlo en directo.
La mañana comenzó con un poco de aire. Estaba programada una visita turística a la pingüinera de algunos tripulantes del Hespérides, que estaba fondeado justo enfrente de la base. Como Miguel Ángel ya tenía muy vistos a los pingüinos y para mí sería la primera vez, me propuso que me uniera a la visita turística, mientras él subia a crater lake a comprobar la cámara y si el sistema de adquisición de datos (CR1000) había leido bien los sensores de la cadena termométrica con el nuevo sistema.

Pues nada, me uní a "la compañía del anillo" y salimos a eso de las 10. Para entonces, ya empezó a hacer algo más de aire con un poco de nieve. La ruta se hace en condiciones normales en 1 hora más o menos, y cruza la isla del interior a la costa exterior, en la zona llamada Punta Descubierta, donde se encuentra la pingüinera. Empezamos la marcha y pasamos por la base argentina. Seguimos por el lago Irizar y empezamos el ascenso. Íbamos todos muy bien equipados con palos para la nieve y todo.Éramos un total de 12 personas, de las cuales dos eran militares de la base que actuaban como guías y llevaban las mochilas de apoyo. Pues bien, fue subir un poco por una de las laderas cuando empezó a soplar un viento fuertísimo. Nos quedamos expuestos totalmente a la ventisca cargada de nieve. Seguimos avanzando, mientras un compañero no hacía más que medir la velocidad del viento. LLegó a medir rachas de 50 km/h. Si a eso le sumamos el frío y la nieve, teníamos sensación térmica de 13 grados bajo cero. Además, con las mochilas, el viento nos tiraba. Teníamos que ir en grupo para crear más resistencia al viento y hacer piña. Finalmente, llegamos a un punto en que el jefe de la expedición se adelantó, evaluó la situación y decidió abortar e iniciar el regreso a la base. La decisión más inteligente, sin duda. Nos quedamos sin ver los pingüinos, pero como dijo el jefe de la expedición, no merecía la pena. Empezamos la vuelta pero en unas condiciones muy muy complicadas, la verdad. No he visto nada igual en mi vida. Pero estaba tranquilo por los dos profesionales que nos acompañaban. Al final, llegamos a la base completamente blancos, hasta las orejas de nieve. En fin, mi bautismo de "hielo" en la Antártida. Personalmente, ha sido la primera vez que he visto la cara auténtica de estas tierras. Buffff, vaya tela. No pongo fotos porque francamente, estaba más concentrado en sujetar bien los palos de nieve y que la ventisca no me despeñara, que en echar fotos. Pero uno de los "excursionistas" se llevó una cámara deportiva, así que cuando tengamos el vídeo, subiremos una parte al canal Youtube para que veáis de lo que hablo.

En todo esto, salió una zodiac de Hespérides a recoger al personal que desembarcó para hacer la visita turística. Bueno, casi vuelcan. Estaba tan mal la mar que decidieron no volver al barco y de hecho se han quedado esta noche a dormir.

El personal de la base argentina nos había invitado a comer Locro, una especie de potaje, típico argentino. Así que, una vez repuestos, nos fuimos casi toda la genta de la base Gabriel de Castilla a ver a nuestros vecinos antárticos. Claro, todo esto con la ventisca que iba a peor. Menos mal, que a la base argentina se llegaba bien y rápido caminando por la playa, y es ue sólo está a algo más de un kilómetro.

Llegamos y a comer. Encantadores. Solo puedo definir al personal de la base argentina como encantadores. Nos trataron fenomenal, y me encantó la base. Se montó hace más de 50 años y tenía ese aire antiguo pero muy acogedor. En la sala de estar tenía la que llamaban la "salamandra", es decir, la estufa. El locro fenomenal y además, con el frío que hacía fuera, nos sentó de miedo.

Perolo con locro para 40 hambrientos

Después de comer, nos volvimos a la base y continuamos haciendo trabajos ya en el laboratorio. Miguel Ángel se programó un buen número de sensores, mientras que yo aproveché para rematar el programa de la cadena termométrica (que ya funciona) y preparar una presentación para el jefe de la base con un sistema de automatización que proponemos. Y es que la tarde no acompañaba a sair mucho de la base, porquela ventisca era importante.

Video: ¡Ventisca !
Video: Ventisca en la base Gabriel de Castilla
Ya por la noche, cenamos en dos turnos, debido al aumento no previsto de inquilinos en la base y después, a dormir. ¡Menudo día!

M. Prieto

sábado, 23 de enero de 2016

Visita del Europa

Isla Decepción, Antártida, 23 de enero de 2016

Fin de semana. Aunque sea fin de semana, aquí no descansamos. Aprovechamos cada rato que hay aunque hoy ha sido un día especial. Nos ha visitado un velero precioso llamado Europa, con bandera holandesa. Algunos de los tripulantes han bajado y visitado la base como invitados. Todos hemos corrido a preparar nuestros pasaportes para que nos pongan su sello. Miguel Ángel ha estado por la mañana atendiendo a los visitantes y contando lo que hacemos aquí.  Yo, mientras, me he quedado programando el invento que hemos hecho para leer los sensores de una cadena termométrica. La idea era que a eso de las 12 terminara la visita y que pudiéramos subir al collado de Cráter Lake, pero la visita se a prolongado más de lo previsto y no hemos podido subir por la mañana.

El velero Europa

Ya por la tarde, Miguel Ángel subió a Cráter Lake a montar en el CR1000 el módulo que fabricamos para la lectura de datos de la sonda termométrica. Yo, mientras, aproveché una salida de los buceadores para visitar una playa que llaman Fumarolas, de donde salen columnas de vapor debidas a la actividad volcánica. A eso de media tarde, Miguel Ángel y yo estábamos de regreso en la base.

 Invento para leer sonda termométrica (parece un petardo, pero no lo es)

 Miguel Ángel y otros compañeros de la base, fueron a visitar el velero Europa. Yo me quedé hablando con el responsable de comunicaciones de la base. Le presenté la idea de transmisión de datos durante la invernada. Le gusto la idea y la cree viable. Me dijo que lo hablara con el jefe de la base. Es gente muy accesible la verdad y tienen una cosa muy simpática. Cada uno tiene su mote hablando por las radios: kiwi, cotorra, petrel, trucha y...el que más me gusta como mote: lechón.

M.Prieto

viernes, 22 de enero de 2016

¡Al fin viernes!

Isla Decepción, Antártida,  22 de enero de 2016

Ayer nos tocó ser  "María". Se trata de dedicar un día a ayudar a labores en la base, como limpiar, recoger, ayudar a preparar el desayuno, comida y cena, y en fin..., un poco a lo que se necesite. Al final echamos todo el día, con lo que no pudimos salir.

Miguel Ángel ayudando a preparar la lasaña
Así que hoy por la mañanita, hemos subido al collado Cráter Lake. Hemos subido para ajustar fundamentalmente la cámara. Parece que hay un problema con la salida de vídeo y no hemos podido enfocarla adecuadamente. Hemos recogido también otro conjunto de sensores.
Manuel admirando el Cráter Lake
Por la tarde, nos quedamos trabajando en el laboratorio. Yo preparé una versión preliminar del programa para la cadena termométrica para probar mañanana. Miguel Ángel se quedó trabajando rematando un artículo.

M.Prieto

miércoles, 20 de enero de 2016

Un día muy variado

Isla Decepción, Antártida, 20 de Enero de 2016

Hoy ha sido un día completito. La nieve que cayó anoche no acabó de cuajar, y el día se ha levantado, como es normal por estas tierras, nuboso y gris, pero sin viento. Así que esto nos ha permitido subir a trabajar al Crater Lake, esta vez con la compañia de Pedro, el miembro de la dotación responsable del área de Medio Ambiente de la base.

La primera tarea ha sido reinstalar la cámara fotográfica automática que desmontamos ayer para reponer la batería interna. Sin embargo, la niebla no nos ha dejado enfocarla, porque allá arriba no se veía a mucha distancia. Pero ya está funcionando. Esperaremos a un día claro para hacer esta tarea.

Luego hemos aprovechado para recuperar todos los sensores de los sondeos que se hicieron en el año 2009 con la colaboración de nuestros colegas portugueses y rusos. La verdad es que llevamos una buena racha y hace mucho que no tenemos problemas de filtraciones y de taponamiento de los sondeos. Con este trabajo hecho, hemos regresado pronto a la base para empezar el volcado de datos.

Hoy ha sido un día interesante porque también hemo empezado un experimento nuevo relacionado con las comuicaciones, porque queremos, en el futuro (esperemos que no muy lejano), poder automatizar las estacionesy enviar los datos a España de forma barata o gratuíta. Para ello, y bajo la dirección de Manuél, y la colaboración de la Universidad de Vigo, hemos estado probando a escuchar una señal de radio procedente de la Estación Espacial Internacional (EEI). Con una radio (de radio aficionado), una antena y una batería nos hemos expuesto al frío y a la nieve que comenzaba a caer para probar. Y ha sido todo un éxito, porque de los tres intentos que hemos hecho, en los tres hemos conseguido escuchar la señar procedente de la EEI. Así que estamos realmente contestos, porque esto nos permite continuar el experimento, pero no os adelantamos como, porque en los próximos días os los iremos contando.

Manuel intentando escuchar la señal de la Estación Espacial Internacional

Por otro lado, el resto de la tarde, mientras Miguel Ángel volcaba datos de los sensores, Manuel se dedicaba a la ardua tarea de programar la estación que leerá los sensores de temperatura que tantos dolores de cabeza nos dió en las campañas anteriores y que continúa sin funcionar después de varios años. Manuel está ya cerca de la solución, así que pinta bien. Esperemos que pronto podamos tener esto también resuelto.

En fin, ha sido un día en el que hemos hecho muchas cosas diferentes y avanzado un poquito en todas ellas. Veremos que nos deparan los siguientes días.

M.A. de Pablo

martes, 19 de enero de 2016

Primeros trabajos

Isla Decepción, Antártida, 19 de Enero de 2016

Hoy hemos iniciado nuestros trabajos en la isla. Tras el desayuno hemos iniciado el camino hacia el collado del Crater Lake donde tenemos nuestras estaciones. No ha acompañado Fernando, un miembro de la dotación de la base, responsable del mantenimiento de las instalaciones de la base.

El camino, por ser el primero, lo hemos iniciado despacito, para ir cogiendo ritmo, y disfrutando del paisaje. Un paisaje que, a diferencia del año anterior, no se caracteriaba por la presencia de nieve. Y es que este año queda mucha menos nieve que en años anteriores. Esto es bueno para nuestras tareas de recuperar sensores, pero nos deja un poco chafados, porque esperábamos grandes cantidades de nieve, que era la tendendia de los últimos años. Pero no hay mal que por bien no venga, como reza el dicho español, así que eso nos permitirá hacer un mantenimiento mucho mejor (¡y mucho más rápido) de las estaciones de medida.


La zona de estudio en Crater Lake

Para Manuel, este ha sido el primer contacto con las zonas de estudio, y es que aunque ya conocía la ona por fotos y por las descripciones que le hemos ido contando, no hay nada como verlo por uno mismo. Y lo ha disfrutado. Cansado, pero lo ha disfrutado.

A lo largo de la mañana hemos estado realizando una revisión de todas las estaciones, y hemos aprovechado para recuperar los datos de la estacion que tenemos automatizada, y además hemos desmontado la cámara fotográfica automática para cambiarle la batería (hay que hacerlo una vez cada 10 años). Como no había la nieve que esperábamos, hemos regresado a la base a tiempo de tomar un aperitivo y comer con el resto de los 31 habitantes que tiene la base en la actualidad. Y por la tarde hemos estado haciendo trabajos de laboratorio, programando nuevos instrumentos, y haciendo algunas reparaciones de algunos instrumentos.

Para ser el primer día, no ha estado nada mal. Una camitana matutina para reconocer la zona y una tarde de laboratorio para poner el material en orden y listo para trabajar estos dias... y ya tenemos tantos planes...

Os lo iremos contando. Ahora nos vamos a dormir, ya cansados, con la primera nevada que nos azota. Nieve fina, pero que promete dejarnos un paisaje fantástico para mañana por la mañana.
Buenas noches.