jueves, 11 de febrero de 2016

De todo un poco

Isla Livingston, Antártida, 11 de Febrero de 2016

Hoy es un día en el que hemos hecho de todo.

Hemos desayunado en el primer turno (ya os contaremos que es esto de los turnos), y luego corriendo nos hemos ido a intentar realizar un envío de datos con a través de la Estación Espacial Internacional. El tener un doctor en telecomunicaciones en el equipo es lo que conlleva: poder hacer cosas exóticas y de lo más interesantes de cara a la futura autoimatización de las estaciones y el envío de datos a España. Así que en esta primera campaña de Manuel, estas pruebas de comunicaciones tienen una gran importancia.

El caso es que a primera hora de la mañana hemos conseguido escuchar a la Estación Espacial Internacional, y le hemos mandado una señal de radio con un mensaje sencillo. Así, apuntando con la antena al horizonte y dándole al botón del ordenador hemos estado un rato. Luego nos hemos ido a mirar en internet si se había recibido el mensaje en algún sitio de la Tierra... pero para nuestra desilusión, no ha sido así. No sabemos que ha podido fallar, pero no nos han escuchado en Tierra. La verdad es que sólo había una estación de recepción activa en Argentina, y no parece haber captado la señal, que que debería haber "rebotado" en la Estación Espacial. En todo caso, no desistimos, y Manuel se queda en la base para volver a intentarlo una hora después en el siguiente pase de la estación.
Manuel armado con sus "cacharros" para intentar contactar con la Estación Espacial Internacional

Mientras, Miguel Ángel, acompañado de nuevo por Tetyana, que le ha cogido gusto a esto de picar hielo, sube de nuevo al monte Reina Sofía para realizar tareas varias de mantenimiento de las estaciones y recuperar los sensores instalados allí. Una skúa nos estuvo ayudando a desenredar las cintas que sujetan una de nuestras estaciones...  cuanta amabilidad antártica. Cuando se aburrió de no conseguir llevarse la cinta, la skúa se alejó llevada por el fuerte viento que se comenzaba a soplar.
Una skúa intentando llevarse una cinta de sujección de la estación

Más tarde subieron Manuel con David, armados con la motosierra y gasolina de sobra para ir sacando más hielo e intentar alzancar la boca del sondeo enterrado en el hielo. La verdad es que es toda una ayuda.

David con la ayuda inestimable de la motosierra
Buscando el tesoro

Los siguientes intentos de comunicación con la Estación Espacial Internacional parece no haber sido exitosa en la segunda ocasión, así que como necesitamos la antena, la ha subido y la hemos instalado en un mástil que tenemos en la cima del monte para conectar, ya si, la pequeña estación meteorológica y que envíe los datos a España.

El resto de la mañana le echamos una mano a David y a Tetyana a ir sacando más bloques de hielo... este agujero empieza a asustar. Parece el pozo al fondo del infierno helado. Pero cada vez estamos más cerca de nuestro objetivo. Pero ya cansados de sacar tanto hielo, y agotados de soportar el fuerte viento que se ha levantado a media mañana, decidimos dar por terminada la tarea por hoy.

Sacando bloques de hielo para alcanzar nuestro sondeo

A la bajada del monte Reina Sofía, hemos aprovechado para recuperar sensores de otras estaciones y para colocar una cámara en modo captura de intervalo temporal (timelapse) que recogeremos el próximo día que subamos por ahí. Por la tarde hemos estado volcando datos y preparando el material para apoyar mañana a nuestros colegas portugueses en la zona del glaciar rocoso, al otro lado de la península Hurd. En fín, mañana os contamos la aventura.

M.A. de Pablo

miércoles, 10 de febrero de 2016

Tareas varias

Isla Livington, Antartida, 10 de Febrero de 2016

Ayer por la tarde, Manuel se torció levemente el tobillo con las piedras que hay en la zona de la base. Nada de importancia, pero era mejor que descansara porque queda aun mucha campaña por delante.

Así que Miguel Ángel, acompañado de Tetyana, la médico de la base, se han embarcado esta mañana de nuevo en la ruta de ascenso al monte Reina Sofía (me temo que serán muchas más) para ir paleando nieve y haciendo el agujero en la nieve más grande antes de que los David, uno de los técnicos de montaña de la base, suba la motosierra para ir cortando el hielo.

La verdad es que la tarea es lastimosa, pero entre Tetyana y Miguel Ángel, a turnos, van profundizando poco a poco en la nieve y picando las primeras capas de hielo. Un rato después, David, armado con la motosierra empieza la tarea de ir sacando bloques de hielo. ¡Qué diferencia! Así si que se puede trabajar. En unos pocos minutos ha agrandado el agujero bastante y profundizado más de un metro en el hielo.

Pero por desgracia, la gasolina no dura lo suficiente y nos quedamos sin combustible más rápido de lo que habríamos deseado. Pero visto lo rápido que se avanza con este sistema, ni intentamos continuar picando hielo a mano. Ya ha aparecido la estaca que marca la posición del sondeo, así que mañana volvermos a intentarlo de nuevo, esta vez con más combustible de reserva.

Mientras tanto, Manuel, comienza a realizar pruebas de comunicaciones entre el monte Reina Sofía y la base Juan Carlos I, para ver el alcance del walky talky de 2W que ha traído a la campaña. y la verdad es que es un éxito. También preparar la emisora y todos los dispositivos para mañana intentar, desde esta isla, mandar datos a través de la Estación Espacial Internacional.

Por la tarde, entre Manuel y Miguel Ángel montan una antela dipolo en la parte trasera de la base con el fin de, en los próximos días, hacer pruebas de comunicaciones por radio con España.

En fín, un día más de duro trabajo en el paraíso de hielo. ¡Buenas noches!

M.A. de Pablo

martes, 9 de febrero de 2016

¡A trabajar!

Isla Livingston, Antártida, 9 de Febrero de 2016

Hoy comenzamos el trabajo en serio en esta isla. Lo primero de todo es, como cada vez que llegamos a un sitio nuevo, recorrer todas las estaciones para ver su estado y si hay deterioros visibles y reparaciones que hacer. Además así Manuel podrá conocer nuestras estaciones, su ubicación e instrumentos. Armados de ganas y curiosidad nos levantamos pronto y desayunamos en el turno correspondiente. Luego nos ponemos las mochilas y comenzamos, poco a poco, el ascenso al monte Reina Sofía. Allí tenemos la estación más importante, con un sondeo de 25 m de profundidad. Si recordáis los blogs de las campañas anteriores, la sonda de sensores de temperatura que está en esta perforacion estuvo unos años estropeada sin tomar datos válidos, pero por fin la arreglamos y reinstalamos el año pasado. Y este año toca comprobar que las reparaciones fueron bien y la cadena estuvo trabajando todo el año de forma correcta.

El primer ascenso siempre es duro, porque la cuesta es especialmente elevada en el primer tramo del ascenso. Así que hay que empezar con tranquilidad, que si no luego las fuerzas flojean, y tendremos que subir muchos días. Además subimos el material necersario para volver a instalar aquí la mini estación meteorológica que se comunica vía satélite con la Universidad de Vigo. La idea es repetir el experimento que hicimos hace unas semanas en Decepción en esta otra isla. Así que cargados con batería e instrumentación, vamos avanzando rápidamente. Pero, como decía, la curiosidad hace que no nos rindamos fácilmente, y rápidamente llegamos a la cima. Allí podemos comprobar que aparentemente todo está en su sitio salvo un sensor, que parece deteriorado.

Lo primero de todo es descargar datos de la estación.... y ha funcionado!! Sólo el sensor de temperatura y humedad del aire está dando datos un poco raros. Así que tendremos que reemplazarlo. Pero, por lo demás, todo ha sido un éxito y es una tremenda tranquilidad el saber que volvemos a tener esta estación a pleno rendimiento. Aprovechamos para revisar el resto de instrumentos y parecen estar bien, excepto uno de los sondeos, de hecho el más antiguo que tenemos, realizado allá por el año 2000, que tiene el tapón roto y ha entrado agua del deshielo haciendo imposible sacar los sensores. Tendremos que pedir ayuda para resolverlo, pero esperemos que en unos días esté solventado el asunto.

Manuel volcando datos de la estación en la cima del Monte Reina Sofía


Tras esta revisión, realizamos la instalación de la pequeña estación meteorológica de la Universidad de Vigo y la dejamos lista a falta de instalar la antena, algo que haremos los días siguientes. A continuación nos dirigimos a un emplazamiento situado a pocos metros de la cima del monte, donde tenemos un sondeo de 15 m de profundidad, el segundo más importante de esta región. Si recordais también nuestras aventuras de campañas anteriores, resulta que aunque hace 8 años no había nada de nieve aquí, el año pasado había 3 metros de hielo y nieve. Y la cosa no ha mejorado, porque no se ve la estaca que dejamos clavada marcando su ubicación. Menos mal que tenemos un detector de recco, que nos permite localizarlo con la máxima precisión. Y así es. En pocos minutos localizamos su señal y nos ponemos a cabar la nieve. A esto nos hecha una mano Jordi Felipe, jefe de base, pero que mañana mismo sale de la isla, y hoy ya tiene sustituto. Así que tras un rato de palear, ya empezamos a tener un buen agujero con escalones y todo de acceso. Pero la cosa pinta que va a llevar tiempo, así que Inaki, uno de los técnicos de montaña que ya nos ayudara en muchas ocasiones en campañas anteriores, nos recomienda no palear más nieve y probar a usar una motosierra para ir cortando el hielo para avanzar más rápido. Así que dejamos esta tarea.
El nivómetro de Collado Ramos se ha roto durante el invierno

Lo siguiente es recorrer el resto de estaciones, así que ya con más calma, vamos bajando el monte pasando por las distintas estaciones y comprobando su estado. Algunas están perfectas, pero otras necesitan nuevos vientos para sujetar los mástiles, ya que algunos están francamente deteriorados. El peor parado es el nivómetro de la estación que llamamos Collado Ramos. Allí el mástil está completamente partido y tirado en el suelo... 8 años en pie en este sitio con tanto viento no ha sido precisamente una vida corta. Así que apuntamos esto a la lista de tareas a realizar en estas dos semanas que estaremos en la isla.

Ya por la tarde, no nos podemos resistir a recuperar los primeros sensores, los situados en las proximidades de la base. El resto de la tarde la dedicamos a planificar las tareas de lso próximos días y preparar el material que necesitamos, como un mástil de madera que hay que pintar y dejar listo para instalarlo.

En fín, un día lleno de sorpresas y el pistoletazo de salida de una intensa semana de trabajo. Os iremos contando como avanzan los trabajos.

M.A. de Pablo

lunes, 8 de febrero de 2016

¡Adiós Decepción!, ¡Hola Livingston!


Isla Decepción, Antártida, 6, 7 y 8 de febrero

Llegó el día. No sin pesar, el sábado 6 dijimos adiós (o un hasta luego) a la isla Decepción. El sábado por la mañana nos informaron que embarcaríamos por la noche ese día. Por la mañana, Miguel Ángel se quedó programando su aparatito nuevo de medir nieve. Se trata de un nivómetro basado en arduino compuesto por dos partes: el nivómetro en sí y una consola de mano. Debo decir que está muy bien pensado y muy bien enfocado a medir lo que realmente quiere Miguel Ángel. ¡Y se lo ha hecho él solito!. Ya le he dicho que nos va a quitar el trabajo a los ingenieros. Yo, mientras, acompañé a Alfonso, Vanesa, Belén y Amós a Fumarolas. Esta vez nos acompañó German. Tras recoger las medidas, me llevaron al Cerro de la Cruz. Y se llama así porque efectivamente hay una cruz enorme de madera en la cima. Es un cerro que está  muy cerca de la base argentina. Amós me contó la historia que hace unos años subieron la cruz en helicópero y que pasado un tiempo se cayó. Desde entonces, todos los intentos para volver a ponerla en pie han fracasado. ¡Qué cosas!.
Cerro de la Cruz

Hacía un día precioso. Parece mentira que el día anterior tuviéramos la ventisca de mi vida. Desde el Cerro de la Cruz, pudimos ver unas nubes lenticulares increíblemente bonitas.
Vistas espectaculares

Ya el sábado por la tarde, Miguel Ángel se quedó de nuevo en la base terminando de cerrar las cajas y revisando los gescos y refuerzo del terreno de la base. A mí, me llevaron de nuevo de excusión. Como era mi último día quisieron llevarme de turismo. ¡No podía irme sin ver las ruinas de la base chilena!. Me puse el "Viking" y me fui con Amós y con Gonzalo a Coratinas y a Caleta Péndulo. En Caleta Péndulo se encuentran las ruinas de la base chilena, la cual fue destruida en la última erupción registrada en la isla Decepción, en los años 1969 y 1970. El equipo de Amós tienen alli instalados unos receptores GPS en unos puntos muy concretos, que sirven para medir la deformación del terreno. De este modo, se usan los GPS para contribuir a predecir futuras erupciones, ya que en general una erupción viene precedida por una deformación del terreno que rodea el volcán.

A la vuelta, la parte más amarga de nuestra estancia en Decepción: la despedida. Nos emocionamos todos un poco. Buena gente. No pudimos ni cenar con nuestros compañeros de base, ya que desde el Sarmiento de Gamboa nos había pedido estar a bordo a las 21:00h. Salimos de la base Miguel Ángel y yo, y los tres chilenos: Javier, Mónica y Olga.

Ya en el barco nos informaron que emprenderíamos la marcha a las 4:00 am. La ruta era ir a la isla Rey Jorge a dejar a los chilenos en la base científica chilena Escudero y de ahí, bajar a Livingston.

Así que nada, cenamos un bocata en el barco y nos fuimos a dormir, porque había que levantarse a las 4 am para brindar con sidra cuando saliéramos por los Fuelles de Neptuno. Miguel ángel me explicó que es tradición antártica, y así lo hicimos.

El domingo lo pasamos en el barco. Llegamos a Rey Jorge a eso de las 12:00 am. Nos despedimos de nuestros colegas chilenos y emprendimos la marcha de regreso hacia la isla Livingston. Durante el viaje, nos enseñaron todo el barco. Es una maravilla. Ese barco tiene de todo, y además comodísimo. La única pega, y solo por decir algo, es que noté que se movía un poco bastante. Bueno, que me mareé un poco. Aprovechamos también para echar un buen número de fotos según nos íbamos acercando a Livingston.
Algunas fotos de la travesía

Llegamos sobre las 21:00 a Livingston. Pero ya nos dijeron que nos quedaríamos a dormir y que desembarcaríamos al día siguiente, lunes.

El lunes nos despertamos, desayunamos y nos preparamos para el primer desembarque. La tripulación del Sarmiento de Gamboa montó la barcaza y nos subimos a ella. Previamente nos pusimos el Viking, claro. El mar estaba lleno de pequeños trozos de hielo procedentes de los desprendimientos de los glaciares y de los icebergs, llamado "brass". Ya en tierra nos llevaron a la base y nos enseñaron nuestros "aposentos". Dedicamos el día a acomodarnos en la base. Nos contaron un poco cómo funcionaba la base y dónde estaba cada cosa. A ver, la nueva base se encuentra en obras, y tenemos que vivir con ello. Respecto a la conexión, parece ser que lo de internet está muy limitado, por lo que iremos actualizando el blog poco a poco. Por la tarde nos dimos una vuelta por las inmediaciones de la base y subimos a una colina donde Miguel Ángel tenía uno de sus experimentos. Y poco más...

 Cargando la barcaza, el "brass" entre nosotros y la base

 
 Adivináis por qué lo llaman "Teletubbie"

Despidiendo al Sarmiento

 
De paseo por la playa

M. Prieto






 

viernes, 5 de febrero de 2016

Ventoso y hermoso

Isla Decepción, Antártida, Viernes 5 de febrero de 2016

Hoy ha sido el día más ventoso desde que llegamos aquí. Ha sido el peor día de temporal sin duda. Se han registrado rachas de hasta 90 km/h. Como muestra un botón: 21,2 m/s (76,32 km/h).

¡Que me vuelo!


No hemos podido hacer mucho fuera de la base, la verdad. Hemos estado prácticamente recluidos. El viento arrastraba piroclasto y temblaban los módulo. Se formaban nubes y remolinos de polvo y piedras. Muy impresionante, la verdad. Grabamos un vídeo para que os hagáis una idea. Y mientras, el Sarmiento haciendo el hipódromo, claro.

Vídeo: viento hipo-huracanado

La mañana la hemos aprovechado para empezar a procesar datos y dar los últimos retoques a la charla que hemos dado esta noche a toda la base. La semana pasada nos pidieron que diéramos una charla explicativa de lo que hacemos en Decepción y la hemos presentado esta tarde. Creemos que ha gustado bastante, por la afluencia de público y por las preguntas de después. Nosotros hemos salido muy contentos.

La clase muy atenta

Empezó Miguel Ángel explicando por qué es interesante estudiar el permafrost, por qué en la Antártida y cómo monitorizamos su evolución aquí en Decepción. Más concretamente ha explicado a todo el mundo qué tenemos en el collado de crater lake y qué hacemos con ello. Yo también he tenido mi modesta intervención, contando básicamente qué es lo que hace un ingeniero de teleco en la Antártida. Les he explicado cómo he venido principalmente a echar una mano a Miguel Ángel y a coger ideas para automatizar las estaciones de medida del permafrost.

Después de la charla, cena y peli. Esta vez, Amós ha puesto Stardust. Aunque no os lo creáis, se ha quedado a verla más gente que con Machete.

M.Prieto

 

jueves, 4 de febrero de 2016

En el ecuador...

Isla Decepción, Antártida. 2, 3 y 4 de febrero de 2016

Bueno, bueno, hemos alcanzado ya el ecuador de la campaña de este año. Hoy día 4, hemos concluido los trabajos en la isla Decepción. En vista del temporal que tenemos encima, hemos subido por última vez al collado de Crater Lake para asegurar los mástiles con nuevos vientos y sus tensores. Hemos tenido que clavar nuevas piquetas, pero ha quedado bastante bien. Hoy nos ha acompañado el otro cocinero, Gonzalo.  No sin pena, hemos dicho adiós al collado.

Clavando picas: dos mirando, uno trabajando

El martes día 2 tuvimos nuestra segunda "María". Como la otra vez, un día agotador, pero lo llevamos mejor en esta ocasión. Además, ya entrada la noche llegó el Buque Oceanográfico "Sarmiento de Gamboa" del Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Esto es toda una novedad, porque es la primera vez que este buque de investigación español navega por aguas antárticas. Nos alarmamos un poco, porque nos dijeron que nos iríamos en el barco al día siguiente, cuando nuestras planificación era ir a Linvingston en el Herspérides el fin de semana. En un rato que tuvimos libre en la "maría", programamos los sensores de suelo, para colocarlos al día siguiente.
Sarmiento de Gamboa y descarga de material

Lo primero que hicimos el miércoles día 3 fue empezar a organizar el macuto y las cajas, desmontar la plataforma autónoma de la Universidad de Vigo e ir a Crater Lake a terminar deprisa y corriendo lo que nos faltaba. Y todo esto con la amenaza de temporal sobre nuestras cabezas. Al final, la capitana del Sarmiento de Gamboa se lo pensó y decidió quedarse en Decepción y no marchar a Livingston. Durante el temporal harían lo que llaman "hacer el Hipódromo", es decir, tener al barco dando vueltas por la bahía. Mira, nos alegramos por la decisión, que queréis que os diga. En cualquier caso subimos al collado a terminar los trabajos planificados por el "por si aca". En esta oscasión, nos acompañaron 3 miembros de la dotación porque necesitábamos llevar seis mástiles de señalización de 3 metros de largo. Así que nada, esta vez subimos cargados con estos mástiles. La idea era colocar los mástiles y los miembros de la dotación de tal manera que formaran un cuadrado de nueve puntos. Ese "cuadrado" servirá para corregir las imágenes capturadas por la cámara y poder transformar la fotografía en un mapa.

Midiendo distancias entre mástiles

Luego enterramos a nivel de superficie los sensores que programamos el día anterior. Lo único que no pudimos hacer fue subir a la ladera del monte Kirkwood a tomar una foto de todo el CALM. Había mucha niebla y ya no era posible.

Y en fin, que ya está todo el trabajo hecho. Ya solo nos queda esperar a que pase la tormenta y embarcar hacia Livingston.

M.Prieto




lunes, 1 de febrero de 2016

Así picaba, así, así...

Isla Decepción, Antártida, 1 de Febrero de 2016

Hoy es un día importante, no por ser primer día de mes, sino porque hoy nos toca medir el espesor de la capa activa (la parte superficial del terreno que se descongela cada verano). Es un parámetro importante para estudiar la evolución del permafrost e intentar ver lo que le está ocurriendo con respecto al clima. Hemos elegido el día de hoy para hacerlo para que sea similar al de otros años, así los resultados son comparables.

Para medir el terreno que se ha descongelado lo hacemos de acuerdo a los métodos propuestos por una red internacional que se denomina CALM, el acrónimo de Monitorizacion de la capa activa circumpolar. Creada a principios de los años 2000, esta red pretende estudiar como evoluciona la capa activa en diversos puntos de ártico (aunque luego se extendió a la Antártida), con el fin de tener otro parámetro más para evaluar el calentamiento global. El fundamento es que si la atmósfera se calienta, el terreno también lo hará y en las zonas donde está congelado (es decir, donde hay permafrost), este se irá poco a poco descongelando y desaparenciendo. Así que nosotros somos responsables de varias de estos puntos de control en la Antártida. Uno de ellos es el situado en Crater Lake (ese sitio del que tanto hablamos cuando estamos por aquí), cuyo número de referencia es el A16.

Nuestra zona de estudio, que comprende la malla CALM

Para medirlo, la idea es clavar una barra metálica de1 cm de diámetro y algo más de un metro de altura en el terreno hasta que notamos el hielo del permafrost. Si, puede sonar poco científico, pero si con esta pica tocamos una roca, la vibración de la barra y el sonido son distintos que si la pica toca el permafrost. Lo dicho, esto puede parecer poco científico, pero en realidad es un método probado, ya que luego se puede excavar el terreno y comprobar la medida. Y las veces que lo hemos hecho ha salido clavado. Además, este método, aunque manual, permite realizar muchas medidas en poco tiempo y cubrir mucho terreno, sin necesidad de grandes instrumentos de medida, ni tecnología que requiera baterías, paneles solares, o mover un gran peso por el terreno, como puede ser el uso de georadares.

Pero para que estas medidas puedas ser comparadas año tras año, es necesario medir siempre en el mismo lugar. Así que el protocolo dice que hay que crear un cuadrado (el nuestro es el estandar, de 100 m de lado), lo más uniforme posible en cuanto a pendiente, materiales geológicos, vegetación (de eso no tenemos por aquí), etc. Dividiendo esa hectárea en cuadrados más pequeños de 10 m de lado, se trata de medir en cada vértice. Claro, no vamos a llenar esto de piquetas en el terreno, así que como lo hacemos es que en el año 2006 clavamos picas metálicas que apenas se ven en el terreno, cada 10 metros en el perímetro. Cada año, vamos con una cuerda de 100 metros de larga con marcas cada 10 metros. Extendemos la cuerda y la enganchamos a las piquetas en lados opuestos del cuadrado, y vamos recorriendo la cuerda y midiendo, con nuestra pica de permafrost, en cada marca. Apuntamos la medida, tomamos la temperatura del terreno y otros parámetros, y seguimos al siguoiente punto. Cuando llegamos al final de la cuerda, la soltamos y la enganchamos en la siguiente pica... y así hasta recorrer toda la hectárea. Es algo repetitivo y pesado, que lleva unas cuantas horas realizar, y que te deja los brazos destrozados. No sólo por el esfuerzo de clavar la pica, si no también por os rebotes en el permafrost o alguna piedra. Pero es algo que hay que hacer.

El resultado es una tabla de datos, pero que luego nos permite realizar un mapa de la profundidad del permafrost en el punto de referencia. Estos datos luego se comparten públicamente con la red CALM, para que todos podamos ver cómo evoluciona el permafrost en cada punto de medida.

Mapa de espesor de la capa activa en Crater Lake en 2006 y 2014... ¡cada vez más delgada!

No solemos contaros los resultados que obtenemos, pero hoy os vamos a adelantar que desde que empezamos a medir la capa activa aquí en el Crater Lake, la capa activa se ha ido reduciendo poco a poco, pasando de valores de unos 35 cm allá por el año 2006, hasta los 22 cm de este año. Puede parecer poco, pero en realidad está ocurriendo lo contrario a lo que esperábamos con el calentamiento global, porque en vez de aumentar la profundidad del terreno que se descongela, ¡está disminuyendo! En fín, os dejaremos con la intriga por el momento, y otro día os contaremos el porqué creemos que está ocurriendo esto y porqué si que es coherente con el calentamiento global.

En todo caso, hoy hemos dedicado toda la mañana a realizar estas medidas, eso si, con la inestimable ayuda de Germán, uno de los cocineros de la base que hoy libraba de sus tareas culinarias. Una vez finalizadas las medidas, nos hemos tomado un bocadillo que nos preparó Gonzalo, el otro cocinero de esta campaña, y que nos supo a gloria después de tanta pica, cuerda, termómetro,... Después del breve descanso, aprovechamos para comprobar que nuestra cadena de sensores estaba midiendo bien después de haberle cambiado la batería hacía unos días.

 
Manuel, midiendo la capa activa y Germán ayudando a medir la temperatura

Antes de regresar a base también comprobamos que la sonda de humedad que nuestros colegas portugueses instalaron el año pasado seguía funcionando bien. Después bajamos a la base a descansar un poco y a pasar a limpio los datos.Pero sobretodo a descansar, especialmente porque mañana nos toca de nuevo guardia en la "patrulla de limpieza" de la base.En fín, nos vamos a dormir que el día ha sido agotador y frío por el viento que nos ha azotado toda la mañana allá arriba.

M.A. de Pablo