jueves, 23 de enero de 2014

Ayudando a nuestros colegas



Isla Decepción. 23 de Enero de 2014.
Si por algo se caracteriza la Antártida es por el espíritu de colaboración entre los que trabajamos e investigamos en este continente. Esto hace que nuestros colegas dela Universidad de Extremadura que estudian micrometeorología en la superficie de la isla, que tuvieron que suspender su campaña con Brasil por cuestiones logísticas (presupuestarias más bien), nos pidieran ayuda para recuperar sus datos de sus estaciones de medida.
Así que hemos dedicado la mañana a recorrer la costa suroeste de Puerto Foster para recuperar sus datos de tres estaciones de medida, cuyo sistema es similar al que usamos nosotros tanto en Isla Decepción como en isla Livingston. Aunque las estaciones se resisten a dejarnos copiar sus datos, acabamos obteniendo todos ellos y disfrutamos de un largo paseo por este sector de la isla que no la habíamos conocido antes. A mediodía llegamos a la base con la satisfacción de haber acabado nuestro trabajo en la isla… bueno, esto no es del todo cierto. Hemos acabado el trabajo de objetivos mínimos que nos habíamos planteado. Pero hemos dejado cosas sin hacer y datos sin tomar… pero es que no se puede hacer más. Hemos estrujado nuestro tiempo de campaña y nuestras fuerzas al máximo para poder salvar los datos fundamentales para nuestro proyecto. El resto han tenido que quedarse sin hacer.
Por la tarde recogemos nuestras cosas y empaquetamos el material científico, ya que mañana pasará a recogernos el buque Aquiles para llevarnos a Livingston, donde empezaremos trabajando unas horas en península Byers antes de ir a la Base Antártica Española Juan Carlos I. Esta fase la campaña llega a su fin, así que, ya con el trabajo hecho, aprovechamos para disfrutar de un rato de tranquilidad y vemos una película con el resto de habitantes de la base antes de irnos a dormir.
Miguel Ángel de Pablo

miércoles, 22 de enero de 2014

Trabajando en el Crater Lake



Isla Decepción. 22 de Enero de 2014.
Hoy ha sido un día largo, pero hemos conseguido nuestros objetivos. Por la mañana, el comandante veterinario y el capitán de comunicaciones nos han acompañado a Juanjo y a Miguel Ángel a la zona de Crater Lake. Hemos pasado la mañana realizando el cambio de sensores, recogiendo los que han estado tomando datos durante el año 2013, e instalando los que lo harán durante el año 2014. Ha sido una tarea larga, pero hemos dejado todo listo y en perfectas condiciones para un año más de medidas.
Mientras nosotros hacíamos esto, los oficiales de la base exploraban el ascenso al monte Kirkwood, ya que necesitábamos ascender para tomar fotografías de la zona de estudio con el fin de obtener una imagen oblicua con la que extender los puntos de vista de nuestro estudio. Y aunque ellos encontraron bastante niebla en la zona alta, cuando nosotros quisimos acabar la instalación de los sensores y de tomar algo para reponer fuerzas, iniciamos el ascenso hacia la cima de esta parte de la isla. Aunque llevábamos crampones, sólo usamos piolets para ascender por los neveros, ya que la pendiente era muy fuerte. Una vez en las primeras hombreras tomamos tomamos las fotografías de la zona de estudio desde un punto de vista privilegiado, con grandes vistas de Puerto Fóster (el mar interior de la isla Decepción). El regreso fue algo más complicado, ya que decidimos no usar la misma ruta de ascenso debido a la pendiente… pero acabamos bajando por otras palas de nieve con mayor pendiente… gracias a las habilidades y espíritu aventurero de Juanjo que iba abriendo vía, llegamos finalmente al valle del río Mecom y de allí a la base, a tiempo de darnos una ducha antes de cenar.
Ha sido un día cansado, lleno de aventuras y un completo éxito para el proyecto, pues hemos dejado las estaciones listas para un año más de medidas. Sin duda todo un reto conseguido dadas la escasez de tiempo de trabajo en la isla.
Miguel Ángel de Pablo

martes, 21 de enero de 2014

Iniciando los trabajos en Decepción



Isla Decepción. 21 de Enero de 2014.
Hoy hemos comenzado los trabajos en isla Decepción. Hemos comenzado desempolvando la máquina de perforación para llevarla a las proximidades de la Base Antártica Argentina “Decepción”, muy próxima a la base española. Allí hemos enseñado su funcionamiento a Gabriel y Gonçalo, nuestros colegas del equipo portugués, quienes tendrán que hacer varias de estas perforaciones en la isla cuando nosotros ya no estemos. Sin embargo, la máquina, aunque funciona bien durante un rato, acaba calándose continuamente y se hace imposible continuar tras haber alcanzado sólo 1 metro de profundidad. Mientras tanto también se realizan trabajos de monitorización con GPS de algunas estacas para medir el movimiento de las laderas. Una vez hecho esto, y tras los problemas con la máquina perforadora, decidimos parar y pedir que nos revisen la máquina los mecánicos de la base… Aprovechamos para comer algo en la base Decepción, que aunque permanece aún cerrada, podemos entrar en uno de los módulos auxiliares para refugiarnos del frío que ha comenzado a sentirse a pesar de ser mediodía.
Tras un rápido almuerzo de unos pequeños bocadillos que nos ha preparado Silvia, la cocinera de la base, con mucho cariño y alguna chocolatina de regalo, no dirigimos hacia la zona de Crater Lake, punto principal de nuestro estudio en esta isla. Allí aprovechamos para, además de medir puntos con GPS para un experimento similar al que hay en las proximidades de la base argentina, recoger los primeros sensores, recuperar las fotografías de la cámara automática que tenemos allí instalada, y revisar todas las instalaciones. Por suerte, este invierno ha sido más benigno y todo está en perfectas condiciones, no siendo necesaria ninguna tarea de mantenimiento adicional. Esto es toda una suerte, porque con tan sólo tres días para trabajar en la isla, si hubiera algún desperfecto, posiblemente no hubiéramos tenido tiempo para solucionarlo.
Ya por la tarde, de regreso a la base, volcamos los datos de los sensores y programamos los que instalaremos al día siguiente… que son muchos… Esto hace que parando apenas un rato para la cena, acabemos de programar sensores a las 3 de la madrugada… Esta no es la forma ideal de trabajar, que, con tan poco tiempo y tantas prisas, es muy probable cometer errores en la programación lo que puede conllevar la pérdida de datos durante el siguiente año… pero el calendario manda y es lo que tenemos. Así que tras asegurarnos de que todo está bien y no nos hemos equivocado (bueno, en alguno sí, pero lo rehacemos para que queden bien programados), y ya cansados del primer día de trabajo a toda velocidad, nos acostamos, que mañana nos espera un día duro.
Miguel Ángel de Pablo

lunes, 20 de enero de 2014

¡Por fín en Decepción!

BAE Gabriel de Castilla, Isla Decepción. 20 de Enero de 2014

Hemos amanecido navegando en demanda de la isla Decepción, y a primera hora de la mañana ya podíamos vislumbrar, entre una densa bruma, los primeros acantilados de la isla. ¡Por fin en Decepción! Primer destino de trabajo de nuestra campaña. Llevamos ya 8 días de viaje desde que salimos de casa, y empezamos a estar impacientes por empezar a trabajar. Ha sido un crucero fantástico por el Drake y hacia la península antártica, pero el que no nos hayan autorizado a bajar del buque a estirar las piernas y visitar distintas bases antárticas ya está haciendo mella en nuestro ánimo, así que sólo deseamos empezar a trabajar.
Los primeros acantilados de la isla Decepción se van dejando ver a medida que desaparece la bruma

Como siempre, la entrada a la isla hacia Puerto Foster (no es ningún puerto, se llama así el mar interior de la isla) a través de los Fuelles de Neptuno es espectacular. Esta vez lo hacemos bajo una tormenta de viento y nieve que cada vez se endurece más, pero ya estamos en lo que será nuestra casa los siguientes días. Bahía Balleneros nos recibe con sus fumarolas, sus viejos tanques de aceite de ballena, y las derruídas ruinas de la factoría y las bases que allí se establecieron.

Paso por los Fuelles de Neptuno entre una fuerte nevada y una tormenta de viento

Restos de la factoría ballenera y de las bases antárticas, ya destruidas, de Bahía Fumarolas

Pero también nos recibe un fuerte viento que hace que, cuando ya veíamos la Base Antártica Española Gabriel de Castilla, el buque tuviera que volver atrás para fondear en Bahía Balleneros en busca de resguardo frente a la tormenta... Así que aunque tocábamos la base con los dedos, no nos queda más remedio que esperar un poco a que pase la tormenta y podamos desembarcar con seguridad. Aprovechamos estas horas para recibir la conferencia sobre comportamiento medio ambiental en la base, aprovechando que el responsable de Medio Ambiente de la dotación se encuentra a bordo con nosotros. Y es que la BAE Gabriel de Castilla es la única que dispone del certificado UNE-EN-ISO 14001 de calidad ambiental.

Finalmente, a última hora de la tarde, cuando la tormenta finaliza y el mar queda lo suficientemente tranquilo, se inician las labores de desembarco de los científicos y personal de la dotación que nos bajamos aquí (¡por fín!). Es un desembarco peculiar, con una embarcación neumática de la base abriendo paso a una pequeña caravana naútica formada por otras dos embarcaciones con todo el personal que nos bajamos aquí, y una lancha de desembarco.
Caravana de embarcaciones para el desembarco de cientificos y dotación en la BAE Gabriel de Castilla

Ya en la playa, tanto la dotación de la base, como los científicos que se encuentran en ella nos reciben con una gran pancarta de bienvenida. Es una llegada muy cálida, en la que nos encontramos con viejos amigos de campañas anteriores, aunque hacía años que no nos veíamos. Es curioso como viviendo algunos en la misma ciudad, acabamos viéndonos sólo en las bases y buques antárticos... una pequeña y peculiar familia la que se crea con el tiempo trabajando y viviendo en estas latitudes.

Pero ya estamos en Decepción. Mañana comenzamos nuestro intenso trabajo, pues sólo tenemos 3 días para desarrollar la labor que normalmente haríamos en 15-20 días... No quedará más remedio que dejar algunas cosas incompletas, pero al menos trataremos de realizar las labores básicas que nos permitan seguir manteniendo nuestras estaciones en perfectas condiciones y recuperar todos los datos tomados por nuestros sensores en el año 2013.

Miguel Ángel de Pablo

domingo, 19 de enero de 2014

Frente al continente antártico

Península antártica. 19 de Enero de 2014
Tras pasar la noche fondeados en Bahía Fildes, esta madrugada hemos levado anclas para dirigirnos a la Base Antártica Chile O’Higgings, situada en el continente antártico. Esta base es un lugar espectacular, pues se encuentra ubicada junto a la costa, en el único lugar libre de hielos que hay en la zona, rodeado por cientos y cientos de kilómetros de hielos que ascienden hacia el interior de la península antártica, hasta donde se pierde la vista. Pero hoy no hay suerte, porque las nubes bajas impiden disfrutar de ese espectáculo.
Base antártica chilena O`Higgins, en la península antártica

Tras una mañana de navegación entre témpanos, llegamos a la costa de la península antártica y pasamos el día fondeados frente a la base, pero los científicos no somos autorizados a bajar a tierra y pisar continente, aunque sí los turistas de a bordo. Así que es otro día de rutina en el barco: paseos por cubierta, charlas en el salón de oficiales, alguna película, un poco de trabajo con el ordenador,… y a dormir pronto, pues si todo sale como está programado, mañana a primera hora estaremos en nuestro primer destino, la isla Decepción, en las Shetland del Sur.
Algunos de los grandes témpanos con los que nos cruzamos de camino a la península antártica

Grandes masas glaciares llegan al mar procedentes de las grandes montañas de la península antártica

Miguel Ángel de Pablo

sábado, 18 de enero de 2014

Antártida a la vista

Bahía Fildes, Shetland del Sur, Antártida. 18 de Enero de 2014
Hoy amanecemos ya en aguas antárticas tras un rapidísimo y benigno paso por el Mar de Hoces. Más que un Drake ha sido un cruzo por los mares del Sur. Pero hoy ya todo ha cambiado… el color del mar, las nubes bajas, el frío…. ¡Ya estamos en Antártida!
Primeros paisajes antárticos que podemos disfrutar a nuestra llegada a estas latitudes
Pasamos el día fondeados en Bahía Fildes, en la isla Rey Jorge, del archipiélago de las Shetland del Sur, donde el barco realiza tareas de abastecimiento y descarga de material en distintas bases situadas en torno a esta concurrida bahía (donde se encuentra también el aeródromo que usamos en campañas anteriores para entrar o salir de zona antártica). Pero no somos los únicos, ya que otros 4 barcos y 2 veleros están fondeados en la misma zona. El Víel, de la armada chilena; el Humbol, del gobierno peruano, son viejos conocidos antárticos, pero otros barcos turísticos también pasan algunas horas por aquí.
Varios buques más fondean junto a nosotros en Bahía Fildes para recoger carga, científicos o pasajeros
Hoy hay poco que hacer. Sin posibilidades de bajar a tierra, pasamos el tiempo observando las maniobras de este buque, charlando entre nosotros, paseando por cubierta, viendo alguna película, trabajando con nuestros ordenadores…. Un día aburrido, pero todos estamos contentos, pues ya estamos acercándonos a nuestro destino de trabajo para las próximas semanas...

Miguel Ángel de Pablo

viernes, 17 de enero de 2014

El vuelo del albatros

Mar de Hoces. 17 de Enero de 2014
Planeando como sin esfuerzo, subiendo y bajando mientras cruza la estela azul del buque, el albatros roza con la punta de sus enormes alas la superficie de un océano hoy teñido de un azul intenso.
Albatros planeando a la popa del barco, disfrutando como nosotros de una inusual calma
Ese es el espectáculo que nos regala hoy el Drake: un día soleado, sólo con mar de fondo, sin movimientos bruscos, meciendo el Aquiles mientras una bandada de Albatros y gaviotas y petreles lo persigue jugando con los remolinos de viento que genera tras de sí. Sin duda nada que ver con los típicos días de navegación por estas temidas aguas.
Pasamos el día leyendo, trabajando con los ordenadores, charlando con los compañeros, durmiendo, y, sobretodo, disfrutando de una travesía por un mar azul.
Juanjo disfrutando de la tranquila travesía por el Mar de Hoces

Aún nos quedan 24 horas más antes de alcanzar la ansiada Antártida... pero con estas condiciones, este viaje es más un crucero de placer que una travesía por el Mar de Hoces. Esperamos que mañana el mar nos trate igual de bien.

Un tranquilo Mar de Hoces.
Miguel Ángel de Pablo