martes, 3 de febrero de 2015

Papagal y la base búlgara

BAE Juan Carlos I, Isla Livingston, 3 de Febrero de 2015

Hoy, mientras dejamos que la cadena termométrica trabaje antes de comprobar de nuevo su correcto funcionamiento,  hemos aprovechado que ha salido el sol para apoyar a nuestras colegas portuguesas en su zona de estudio, en el monte Papagal, situado unos kilómetros más al noreste de Bahía Sur. Es un pequeño cerro situado entre las bases antárticas española y bulgara. Allí tienes instaladas estaciones gemelas a las nuestras. De esta manera, la red en la isla es más extensa y podemos compartir datos para nuestros estudios. Por otro lado, cuando uno de los dos equipos se queda sin financiación para realizar campaña, el otro puede realizar el mantenimiento de las estaciones. Es una colaboración que lleva yá más de15 años en marcha, cuando un jóven Gonçalo Vierira,el hoy responsable del equipo portugués (y responsable del Programa Polar Portugués, Representante de Portugal en el Comité Polar Europeo, y otros muchos cargos y responsabilidades que acumula), viajó a estas tierras invitado por Miguel Ramos, el responsable máximo de nuestro equipo.

Así que a primera hora de la mañana Curro y David, nos han acercado en moto de nieve hasta Papagal. Allí hemos pasado la mañana ayudando a Alice y Rita a encontrar sensores bajo la nieve en sus zonas de estudio, azotados por un muy fuerte viento que te tiraba al suelo al menor descuido. 

 Cayetana y Alice trabajando codo con codo en el mantenimiento de la cámara fotográfica

Al acabar, hemos bajado hasta la cercana base búlgara, donde hemos sido recibidos por sus seis técnicos, incluído Jordan, un antártico con muchas campañas a sus espaldas. Nos han agasajado con una sencilla pero suculenta comida mientras nos contaban historias de la base búlgara. Ha sido una visita corta pero muy interesante.


 La base antártica búlgara San Clemente de Ohrid

Por la tarde, el equipo del permafrost hispano-luso hemos hecho una corta excursión por la playa hasta el frente del glacial al fondo de Bahía Sur. Un sitio conocido "localmente" como "la cubitera", por ser donde se general los mayores icebergs y brass de la zona debido a la ruptura del glaciar. Ha sido un bonito paseo por la playa de piedras mientras las olas azotaban la costa. Simplemente impresionante el frente glacial.


 Playas de piedras de Bahía Sur azotadas por las olas

Frente del glaciar de Livingston... ¿veis a Cayetana de escala?

 El equipo de permafrost al completo: Cayetana, Rita, Alice y Miguel Ángel

Tras disfrutar unos minutos de aquellas vistas hemos regresado a la base búlgara donde nos han recogido en motos de nieve los técnicos de esabase para llevarnos al Monte Reina Sofia, donde hemos seguido buscando sensores bajo el hielo. Lo de siempre, vamos. Ya al final de la tarde, y con un solecillo agradable (aunque no calentaba mucho, todo sea dicho de paso), y un fuerte viento, hemos bajado a nuestrabase para darnos una merecida ducha caliente y preparar el material para el dia siguiente.

 Vistas del cerro Papagal (centro de la imagen) donde hemos estado trabajando con nuestras colegas portuguesas

Mañana es un día importante para comprobar si la cadena termométrica funciona finalmente de forma correcta. Esperemos que si... ¡cruzad los dedos! Y mientras el nuevo día llega, disfrutamos por primera vez de la luna en la corta noche antártica. ¡Buenas noches!

La primera luna que vemos en estas tierras durante la campaña

M.A. de Pablo

lunes, 2 de febrero de 2015

El final de un largo día

BAE Juan Carlos I, Isla Livingston, 2 de Febrero de 2015

Hoy ha sido un día largo, en el que hemos realizado muchas tareas. En primer lugar, la más importante de la campaña, reponer la cadena de sensores de temperatura para el sondeo de 25 metros de profundidad que tenemos en la cima del Monte Reina Sofía. Nosotros teníamos la parte electrónica, y nuestras colagas portuguesas Alice y Rita la cadena termométrica en sí. Así que a primera hora de la mañana hemos subido a la cima para encontrarnos con ellas. Y por el camino hemos aprovechado para reponer los sensores de nuestra estación llamada "Morrena".

Una vez en la cima, nos hemos dividido el trabajo. Mientras Miguel Ángel realizaba las tareas de instalación y conexión de la cadena de sensores, Cayetana ha dado apoyo al equipo portugues para localizar y sacar de la nieve y el hielo algunos sensores de temperatura de un experimento para la tesis de Alice. Y como no, Cayetana ha estado excavando nieve y picando hielo... un clásico en esta campaña.

La cadena de sensores lista para ser introducida en el sondeo de 25m.

Alice charla con Miguel Ángel mientras éste trabaja en la conexión de la cadena

Como la instalación de la cadena ha sido una tarea larga, Cayetana a acompañado a Alice y Rita a conocer otras de nuestras estaciones en la zona y luego a comer a la BAE Juan Carlos I. Tras eso, Alice y Rita han subido de nuevo hacia el monte, donde Miguel Ángel les a ayudado con sus sensores ua vez concluída la instalación de la cadena, y mientras Cayetana realizaba las mediciones en su experimento de evolución de la capa activa en zonas de pendiente a medida que se pierde la cubierta nival.

Así que ha sido un día largo y lleno de actividades de lo más variadas que nos ha dejado a todos un poco exhaustos. Pero la Antártida hoy a dado una pequeña recompensa. Y al final de la tarde ha comenzado a salir el sol. Ya lo hechábamos de menos, pues salvo aquel día en Byers, no habíamos vuelto a ver un cielo azul. Pero hoy ha dejado de ser un día gris y lluvioso, para pasar a ser una tarde fría y ventosa, pero soleada. Así que no hay nada como aprovechar estos ratitos de buen tiempo para parar un poco, mirando al sol del atardecer, que, aunque no calienta, reconforta, mientras el viento silva arrastrando la niebla, las olas rompen contra la playa arrastrando cantos, los gráciles charranes juguetean en el viento, y el glacial se va tiñendo de colores rosas y dorados mientras el sol se pone. Un buen broche para un largo día.

 El glaciar de Livingston se tiñe de dorado al atardecer.

Atardecer en Bahía Sur.

M.A. de Pablo

La recta final

BAE Juan Carlos I, isla Livingston, 2 de Febrero de 2015

Despues de un domingo tranquilo y de ¨chinita¨, hoy hemos tenido la grata visita de dos compañeras científicas portuguesas, Alice y Rita, que trabajan a una con nosotros en el estudio del comportamiento del  permafrost y las diversas variables que le afectan, como la humedad, la nieve o la dinámica en superficie de las partículas del suelo.

Para aquellos que os incorporáis como nuevos seguidores de este nuestro Blog, queremos compartir algunos datos y aclaraciones sobre la que es nuestra labor en la Antártida. Somos conscientes de que el concepto o simbología de lo que supone venir a investigar a la Antártida, eclipsa todo tipo de explicación sobre nuestro cometido aquí, pero este sin duda es el As del porqué de nuestra presencia en este lugar, asique allá vamos:

La capa activa es la zona del subsuelo, sobre el “permafrost” (suelo permanentemente helado), que experimenta cambios de fase (congelación/descongelación) estacionales. Los datos obtenidos nos indican que la tendencia al calentamiento global puede estar amplificada en nuestras zonas de estudio, implicando una variación en la profundidad de la capa activa y la estructura térmica del “permafrost”. La falta de medidas de algunos parámetros térmicos del suelo hasta hace pocos años, ha conducido a plantear su necesidad en diferentes proyectos internacionales (CALM), señalando la importancia de realizarlas en forma distribuida y sobre todo en aquéllas regiones más sensibles, como es el caso de la región polar antártica. El registro de la variabilidad de la capa activa ha de tener una escala temporal interanual para que su significado estadístico sea adecuado para el conocimiento del efecto de los suelos helados sobre el cambio global. Nuestro proyecto tiene objeto de estudiar su sensibilidad a la variabilidad climática local y, a macro escala, al cambio global, el seguimiento del proceso de congelación/descongelación de la capa activa y la distribución térmica del permafrost.

Durante esta campaña uno de los pesos pesados de nuestras instalaciones, son dos perforaciones en la Isla Livingston, que es donde nos encontramos; Cerro incinerador y Monte Sofía, que  en su interior contienen sondas con sensores de temperatura para medir la evolución temporal del gradiente térmico. La instalación de los sensores es sencilla y justifica por sí solo el desplazamiento de un investigador a la zona de trabajo para la sustitución de los mismos. Posteriormente, el volcado de datos, la actualización de la base y el estudio de los mismos, se realizar en nuestros laboratorios-despachos dispuestos en cada base-campamento antártico.

Frente del Glaciar frente a la Base Juan Carlos I, Isla Livingston (Antártida).


Para aquellos que queráis algún día participar en este tipo de trabajos, saber que todo es posible pero aquí hay días duros e intensos, días repletos de satisfacciones, días más productivos que otros, y otros en los que el cuerpo y la mente te piden descansar para reponer fuerzas y terminar así los trabajos que aquí desarrollamos, con tiempo para los imprevistos del transporte y climatología y las excursiones que bien nos merecemos. Asique paciencia y ganas son los mejores ingredientes para disfrutar de este trabajo tan maravilloso.


Cayetana Recio Blitz

sábado, 31 de enero de 2015

Como si fuera día de Reyes

BAE Juan Carlos I, isla Livingston, 31 de Enero de 2015

Ya de madrugada llegaba a la costa de Caleta Española la embarcación del buque de la Armada Chilena Aquiles, transportando todo el material que hace unos días tuvimos que dejar abandonado en la playa Sur de Byers. Iñaki, uno de los técnicos de montaña que nos estuvo dando apoyo en el Campamento Byers, hizo una magnífico trabajo volviendo con el barco algunos días después a recoger todo aquello y a asegurarse de que nuestro material llegaba sano y salvo a esta base española. Gracias Iñaki!

Pues eso, que a las 6 de la mañana estaban en la playa nuestras cajas con el material científico. Así que ya podemos dejar de improvisar y apañar cosas para poder hacer todo con el material y las condiciones adecuadas. La verdad es que Miguel ángel había apostado porque no legaba antes de acabar la campaña dentro de unos días. Pero menos más que ha fallado. Ahora estamos como niños la mañana de reyes! Sacando las cosas de sus paquetes, revisando el material,... en fín, disfrutando de tener el material que necesitamos para sacar adelante con éxito la campaña.

Y así pasamos el último día de este mes de enero. Hace ya un mes y medio que salimos de España y aún nos quedan otras dos semanas para llegar allí de vuelta. El cuerpo ya va notando el cansancio del ritmo tan estresante que llevamos. Y la mente también se va cansando. Y se nota en los olvidos, que cada vez son más frecuentes. Pero ya sólo nos queda un último esfuerzo. Por eso hoy lo hemos pasado trabajando en la base empezando a preparar la electrónica de la cadena de sensores de temperatura que tenemos que instalar en el Monte Reina Sofía en unos días, y reponiendo los sensores de las estaciones más cercanas a la base. Un día relativamente tranquilo, como lo será mañana, que nos toca día de servicio en la base.

M.A. de Pablo

viernes, 30 de enero de 2015

¡¡Por fín!!

BAE Juan Carlos I, Isla Livingston, 30 de Enero de 2015

Parecía que nunca íbamos a lograrlo, pero finalmente hemos conseguido encontrar (después de dos días) y abrir el sondeo de 15 metros que tenemos cerca de la cima del Monte Reina Sofía. Es la misma historia los últimos años, pero cada vez peor. Un sondeo que hace ocho años se hizo en un lugar que nunca tenía nieve en verano, ahora esta permanentemente cubierto por la nieve y el hielo. Y lo que hace seis años era una capa de nieve de unos 10 cm, este año han sido 2,70 metros!!. Así que llevamos tres días excavando nieve... No. no es nuevo para nosotros, pues es lo que llevamos haciendo toda la campaña, pero en ningún sitio hemos tenido que exvacar 3 metros para alcanzar nuestros sensores.

Y si sólo fuera nieve el problema no sería más que hecharle tiempo paleando. El problema en realidad es que en el fondo había más de 80 cm de hielo. Y bien duro... Hemos tenido que aplicar todo tipo de técnicas para conseguir romperlo y alcanzar la caja que protege el sondeo... Por tener, hemos tenido que usar hasta una bomba de achique que nos ha prestado Óscar, el especialista de nautica de la base. Así que con una batería y una bomba, hemos tenido que ir sacando el agua que se ha ido acumulando poco a poco en el interior del sondeo, que ya estaba haciendo que aquello pareciera una bañera en el glaciar.

 Cayetana excavando nieve y hielo para acceder al bidón rojo que marca la posición de nuestro sondeo

Así que hemos acabado con un agujero estrecho con casi 3 metros de profundidad que nos ha hecho la vida muy complicada para poder sacar y reponer los sensores... Tumbados cabeza abajo en el agujero hemos tenido que hacer contorsionismo para poder maniobrar en el interior. Pero finalmente... hemos conseguido el reto de reponer los sensores, tras lo cual hemos vuelto a cubrir el enorme pozo con nieve para no alterar las medidas...

 Haciendo contorsionismo para poder alcanzar la boca del sondeo en el pozo de hielo y nieve

En fín, tres días de duro trabajo en el glaciar que nos ha dejado los huesos un poco molidos a los dos. Y también ateridos de frío, porque aunque en el interior del pozo hacía mejor que fuera, en la superficie, la continua lluvia, el tener los pies metidos en el agua que iba inundando el pozo y el estar tumbados en el hielo nos ha dejado completamente empapados. Pero cuando hemos acabado el clima nos ha recompensando levantando un poco la niebla para poder ver algunas bonitas vistas (cuyas fotos, creednos, no le hacen justicia a lo que ven nuestros ojos) de Bahía Falsa, al otro lado de la península Hurd donde nos encontramos.

Vistas de los glaciares que descienden de las montañas Friesland llegando a Bahía Sur

Finalmente, cansados pero contentos por el trabajo bien hecho, regresamos a la base y podemos decir aquello de ¡reto superado! ¡Vamos a por el siguiente!

M.A. de Pablo

martes, 27 de enero de 2015

Primeros días en la base Juan Carlos I

BAE Juan Carlos I, Isla Livingston, 27 de Enero de 2015

Amanecemos en nuestro último destino antártico de trabajo, Base Juan Carlos I, con las pilas cargadas después de haber dormido en un colchón y con calefacción. La base está situada frente a la bahía Sur, un lugar que rodea el mar a través de glaciares infinitos que se desploman sonoros cada día, dibujando formas en el agua con el bras (fragmentos de hielo más o menos pequeños que flotan en el mar) empujados por las olas. Es una base científica española, dependiente del CSIC, situada en la península Hurd en la isla Livingston, en el archipiélago de las Shetland del Sur, a 40 metros de la costa y a 12 metros de altura, al pie de la ladera sur del Monte Reina Sofía. La base más cercana es la búlgara San Clemente de Ohrid, distante 2.7 km en dirección NE.Y además de la espectacularidad de la zona, a todas horas bailan las ballenas jorobadas en la bahía, jugando y alimentándose del krill que entra en esta bahía. Sin duda un espectáculo. Así que caminar por la base con estas vistas es todo un privilegio.  
Una ballena muestra su aleta antes de sumergirse en las profundidades

Sin apenas material científico para trabajar por la alocada salida de Byers, subimos hasta el Sofía, recorriendo a la vuelta cada una de las estaciones científicas que tenemos en la zona para evaluar su estado y ver los materiales que necesitaremos estos días. científica, para comprobar así el estado de las mismas. Aprovechamos la visita a las estaciones para recuperar los primeros sensores e ir ganando tiempo y poder empezar a trabajar con los datos. De hecho ya hemos recuperado los sensores del sondeo de 25 metros, el más importante de este sector de la antártida. En cuanto llegue el material del buque chileno, instalaremos la cadena termométrica que tienen nuestros colegas portugueses en la vecina base búlgara, conectándola a los componentes electrónicos que traemos en nuestras cajas, dejándola así nuevamente operativa tras varios años sin datos.

Estos primeros días nos están sirviendo para habituarnos de nuevo a la vida en una base. Parece mentira, pero uno se acostumbra a vivir con lo justo, a estar apelotonados en las comidas, a pasar siempre frío, a que todo esté cerca en el campamento, y a ser muy pocas personas. Ahora hay nuevas caras (a la mayoría Miguel Ángel los conoce de otras campañas), otros proyectos científicos en marcha, la base tiene numerosos módulos, hay horarios,... en fín una nueva aventura para las dos últimas semanas de campaña. Así que nuevamente... comienza la aventura!

Cayetana Recio

domingo, 25 de enero de 2015

Cierre del campamento Byers

Campamento Byers, 25 de Enero de 2015

Menudo desastre. En la Antártida las cosas nunca son sencillas, el clima lo complica todo, los ajustes de calendario contínuos, el apoyo entre países una costumbre y una necesidad,... pero este año la cosa a rizado el rizo.

Amén de muchos cambios contionuos, las primeras noticias fiables del cierre del campamento sugerían que el día 22 por la noche o el 23 por la mañana, el buque logístico "Aquiles" de la Armada Chilena (el mismo con el que hicimos todos los tránsitos el año pasado), pasaría a recogernos tras cerrar el campamento. Así que una vez finalizados los trabajos científicos, todos nos dedicamos a ir porteando material a la playa y a dejarlo listo para que pudiera ser sacado de la península, posiblemente en helicóptero.

Pero de aquello a lo que realmente ha ocurrido... La realidad es que hemos acabado saliendo hoy día 25 de Enero de Byers, tras numerosos y continuos cambios de planes, en los que en ningún momento hemos sido avisados directamente por el buque de cada cambio de plan que afectaba a nuestras actividades en la isla. El resultado es que hemos perdido días de trabajo por haber desmontado el campamento al avisársenos de una fecha muy temprana para nuestra extracción de la península. Además, el último día tuvimos que volver a montar algunas de las tiendas de campaña para dormir una noche más, pues ya las habíamos desmontado y transportado a la playa porque era "inminente" la llegada del buque. Otros durmieron (o mejor dicho, pasaron la noche intentando dormir) encima de las mesas de los módulos del refugio. y si todo eso fuera poco, esta mañana, tras asegurársenos que el buque fondearía frente a las playas de Byers a las 8 de la mañana, finalmente, la primera (y única, a pesar de que se acercaron dos) embarcación que ha tocado la playa lo ha hecho a las 11 de la mañana, cuando ya la marea estaba bajando y hacía complicado evacuar todo el material del campamento. Así que, tras recibir la recomendación del buque de subir a bordo para comer e intentar a la noche, con la siguiente marea alta, volver a la playa a recoger todo el material, tomamos nuestro equipaje personal y subimos a bordo.

Después se desató la locura, con cambios de planes cada cinco minutos. Ahoraremos los detalles, pero el resultado ha sido que hoy mismo nos traían a la base Juan Carlos I.... pero sin recoger nuestro material científico de las playas de Byers.... Con eso queda todo dicho. Esta tarde hemos llegado a la base, nuestro último destino en la Antártida por esta campaña.

Vaya por delante nuestro mayor agradecimiento al buque "Aquiles" de la Armada chilena, y al Instinuto Nacional Antártico de Chile (INACH), por apoyarnos para extraernos de la zona, llevarnos a esta base y colaborar con España con las operaciones logísticas (como España lo ha hecho en otras ocasiones con ellos en estas latitudes, todo sea dicho de paso). Sin embargo, los que hemos perdido días de trabajo en este recóndito lugar, los que hemos pasado un frío de muerte en las playas esperando que se nos recogiera, llos que hemos acabado dormitando encima de los paquetes que esperaban en la playa para ser sacados de allí, o calentándonos un poco con el tubo de escape de un pequeño generador que teníamos encendido en la playa para mantener refrigeradas las muestras de nuestros colegas biólogos hemos sido nosotros. Y los que estamos en la base sin material científico con el que hacer nuestro trabajo somos nosotros. En fín, cuando las cosas se complican por estas latitudes, se tuercen de verdad.

Pero bueno, no hay mal que por bien no venga, así que aprovechamos los días de espera para bajar con más tranquilidad el material a la playa e incluso dar algún paseo por las playas próximas observando de lejos a los elefantes, petreles, y pingüinos que descansan cerca.

ya acaba este día tan largo. Damos así por cerrado el campamento Byers e iniciamos la última etapa de esta campaña en península Hurd, isla Livingston. O más que una etapa, una aventura para hacer nuestro trabajo improvisando dado que no tenemos nuestro material científico. ¡Vamos a ello, que esto promete!

M.A. de Pablo